11 de Septiembre

Se acerca una de las fechas más dolorosas de nuestro país, aquel 11 de septiembre, se cierra una de las etapas de mayor participación sindical donde los trabajadores alcanzaron su mayor etapa de sindicalización y organización con una CUT posesionada en el quehacer nacional y contingente de la época.

Período 1970-1973

El gobierno de la Unidad Popular

El estrecho triunfo de la izquierda fue algo inesperado y sorprendente para los círculos de derecha que, desde ese mismo instante, decidieron coartar su ascenso al poder, organizando una campaña comunicacional, desde los medios de prensa que estaban bajo su propiedad. A ello se agrega la fundación del grupo Frente Nacionalista Patria y Libertad, a principios de los años ‘70 (más conocido como Patria y Libertad) un grupo paramilitar de derecha (sus partidarios prefieren denominarlo movimiento nacionalista), como fuerza opositora al gobierno.

Una de las primeras medidas del Gobierno fue un aumento masivo de sueldos y salarios (el 55% como promedio). La idea era lograr una redistribución masiva del ingreso y, así, aumentar el poder adquisitivo y el consumo. Esto, a su vez, estimularía a la industria, que utilizaría su capacidad ociosa para elevar los niveles productivos, bajaría el desempleo y con ello se generaría un clima de confianza, que permitiría al Gobierno aplicar las medidas más revolucionarias de su programa.

La calle y las manifestaciones de fuerza se habían convertido en la expresión política más recurrida por las diversas posiciones en lucha. La derecha había descubierto que con el discurso del apoliticismo que le era tan conocido, podía movilizar a amplios sectores ciudadanos en torno a reivindicaciones muy concretas, que a la vez podían ser politizadas en la medida en que les permitía mostrar un amplio apoyo ciudadano en su lucha contra el gobierno de izquierda. De este modo, la convocatoria a los gremios, colegios profesionales, sindicatos, agrupaciones de estudiantes, empresarios y comerciantes, y toda asociación que careciera de un sello militante, fue la tónica de las manifestaciones con las que se levantaron las protestas más ácidas y conflictivas contra el gobierno. El paro de camioneros llevado a cabo en octubre de 1972 al que se unieron el comercio y los colegios profesionales, destacando el de los médicos entre éstos, fue el hito más sobresaliente en esta estrategia, desde el momento en que logró poner en jaque al gobierno, paralizando por un mes el transporte de carga. Los camioneros en paro pudieron resistir tanto tiempo gracias al apoyo financiero de Estados Unidos. Al fin y al cabo, desde que asumiera Allende, incluso desde antes, el gobierno norteamericano venía asegurando el financiamiento de los partidos, la prensa y los gremios de oposición. Se habla incluso de ocho millones de dólares de la época gastados por los Estados Unidos tan sólo en acciones encubiertas destinadas a desestabilizar el gobierno de Allende”.

En 1972 la inflación cobró velocidad ascendente. El Gobierno perdió toda capacidad de planificación de largo plazo: la supervivencia diaria era todo lo que se podía lograr en esas condiciones.

La oposición hizo todo lo que estaba en sus manos para sabotear los planes económicos y sin duda contribuyó en forma decisiva a las dificultades económicas. En el Congreso se opuso a reformas tributarias y reajustes, y en 1972 aumentó sustancialmente el déficit fiscal al negarse a financiar el presupuesto.  Hubo sabotaje a la producción y huelgas generalizadas –como las llamadas huelgas patronales de octubre de 1972 y de junio de 1973– que dañaron seriamente la economía.

El problema de la intervención norteamericana es un tema polémico. La CIA estaba autorizada para gastar ocho millones de dólares a fin de asegurar el derrocamiento de Allende; Además se suspendieron los créditos norteamericanos; Estados Unidos usó su influencia para obstruir los préstamos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, y trató de obstaculizar la renegociación de la deuda externa chilena. Es posible que no haya existido bloqueo por parte de Estados Unidos, pero sí hubo un virtual boicot.

Después del golpe militar  los sindicatos fueron clausurados, solo quedaron los más grandes, pero la dictadura se encargó de designar a los dirigentes, muchos otros  fueron asesinados, exonerados exiliados.

El movimiento sindical, desde esa fecha por cierto no ha vuelto hacer el mismo, por todo lo planteado, pero además, los trabajadores desarrollaron un concepto de individualismo, no le interesa la organización, solo que estas puedan negociar dineros de mejor forma, aun no importando el tema social.

Desde el año 1990 se ha visto una fuerte baja en la capacidad de organizarse por parte de los trabajadores.  La herencia de la dictadura ha rendido su fruto en los trabajadores, lo que es más lamentable, que muchos dirigentes han caído en fuerte personalismo.  Hoy quienes impulsaron el sindicalismo en nuestro país, verían con horror, como los dirigentes y trabajadores, nos hemos pasado 26 sin ser capaces de aumentar ese interés por tener organizar y mantener Sindicatos fuertes.

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